Sin duda alguna, escuchar al neurocientífico Mariano Sigman en ¿Cómo pensamos, decidimos y aprendemos?, permite nutrir nuestro conocimiento y ampliar la visión hacia una educación de calidad que tome en cuenta a cada quién desde su potencial de aprendizaje, de modo que, como profesionales en educación, sepamos ofrecer las mejores experiencias para una formación integral.
El aprendizaje se constituye en un proceso que se desarrolla a lo largo de la vida. Molerio, et.al (2007, p.4), en la Revista Iberoamericana de Educación, exponen que:
“El aprender es un proceso permanente de cambios dados en el devenir histórico, en nuestra historia individual, el aprendizaje puede ser concebido como un proceso activo, personal, de construcción y reconstrucción de conocimientos, de descubrimientos del sentido personal y de la significación vital que tiene ese conocimiento”
Todos contamos con potencial para aprender, el cerebro es un órgano increíblemente capaz, con la posibilidad de reinventarse, adaptarse y, desde la Neuroplasticidad, cambiar su estructura en repuesta al nuevo conocimiento.
El aprendiz facilita, propicia y se manifiesta como fuente de desarrollo, va delante y abre el camino. Cada nuevo nivel de desarrollo es el resultado y punto de partida para los continuos aprendizajes que el sujeto realiza en su vida (Molerio, et. al, 2007, p.3)
Desde mi punto de vista como docente, primeramente con formación en educación preescolar, cada uno de los puntos expuestos en el vídeo es de gran valor. Hacer un recorrido desde la capacidad que tienen los bebés para aprender desde el momento que nacen, y hasta la búsqueda de ese potencial que ocasione que un estudiante permanezca en las aulas a pesar del reto o la dificultad, me hace pensar en cuán importante es nuestra orientación y apoyo dentro del proceso de formación de nuestros estudiantes, sea cual sea la etapa en la que estos se encuentren.
“Aprendizaje no es solo adquirir conocimientos nuevos, sino utilizar los conocimientos que ya tenemos”: Es importante tomar en cuenta los conocimientos previos de los alumnos y las experiencias que ellos y ellas han tenido a lo largo de su desarrollo y en su contexto social, de modo que estos se conviertan en una base que permita que la nueva información sea significativa, genere interés y despierte la curiosidad en los procesos de aprendizaje.
“Los niños son grandes maestros”: Como docentes podemos afirmar esta frase que tanto se escucha, pero que impacto genera prestar atención a las afirmaciones de Sigman cuando menciona el empoderamiento que la oportunidad de enseñar a alguien genera en los niños, haciendo que estos se pongan de pie, miren a los ojos y comuniquen todas esas ideas que interiorizan, y es que al enseñar se da orden al conocimiento que ya adquirimos.
“No estoy en la situación adecuada para expresar mi conocimiento”
Esto llamó poderosamente mi atención y lo vinculo con los procesos de evaluación, en los que muchas veces se llama al estudiante de manera individual y se le pregunta acerca de la materia estudiada. De pronto en ese momento no dice nada, se asusta y cohíbe, pero luego lo vemos resolver un problema, hacer un proyecto de arte o una exposición frente a sus compañeros y conoce y comprende los temas estudiados. ¡Qué valioso es respetar la individualidad de cada quién y encontrar lo que mejor nos sienta para mostrar la verdadera esencia y potencial!
“Inculcar lo que también puedes aprender, no solo lo que te gusta”: Mucho escuchamos hablar del valor que tiene priorizar los intereses y motivaciones de nuestros estudiantes, pero esta frase de inculcar lo que puedes aprender, es indispensable tenerla en cuenta para convertirnos en agentes motivadores, en ese punto de orientación que muchas veces requieren nuestros alumnos para redescubrirse y dar espacio a la novedad, de modo que puedan conocer sus fortalezas y los resultados que el esfuerzo continuo en determinada tarea les puede traer.
Los procesos de atención: Como adultos, muchas veces nos es difícil concentrarnos en una sola actividad, más aún en esta época donde los dispositivos, mensajería y redes sociales nos interrumpen de manera constante con sus notificaciones. Lo mismo pasa con los niños cuando les pedimos que nos presten atención y quizá se encuentran en ambientes cargados de estímulos que hacen que esa atención se desvíe. El “pongame atención” no es solución. La atención involucra el ir, quedarse o irse y se vincula ampliamente con el entrenamiento de las funciones ejecutivas.
La educación es una herramienta poderosa para generar impacto en la sociedad en la que nos desarrollamos y que avanza a pasos acelerados. Es nuestra responsabilidad, como profesionales en el área, mantenernos informados acerca de las nuevas tendencias y elementos con los que contamos para enriquecer nuestra propuesta en las aulas. Es importante motivar a los estudiantes a dar lo mejor de ellos mismos, invitarlos a afrontar el reto con una actitud postiiva, siempre teniendo en mente que aunque seamos diferentes y tengamos mayor afinidad para ciertas tareas,
¡Todos somos capaces de aprender lo que nos propongamos!

BBVA Aprendemos Juntos (2019). Cómo pensamos, decidimos y aprendemos. Mariano Sigman, neurocientífico.Youtube.
Molerio, O., Otero, I. & Nieves, Z. (2007). Aprendizaje y desarrollo humano. Revista Iberoamericana de Educación. https://rieoei.org/historico/deloslectores/1901Perez.pdf
Comentarios
Publicar un comentario